Los mejores resúmenes son cortos, concisos e informativos y deben poder leerse y entenderse por sí mismos.
Contienen información precisa sobre la investigación y sus objetivos, resumen los resultados y sintetizan las principales conclusiones obtenidas.
El lenguaje debe ser simple, claro y preciso. Si se puede expresar en 100 palabras no deben emplearse 250.
No debe contener gráficos, tablas, abreviaturas, citas bibliográficas, referencias a figuras ni frases sin contenidos.
Es necesario evitar la mención de aspectos superfluos, como generalidades de conocimiento común que son más propias de la introducción, y la inclusión de conclusiones que no corresponden al trabajo en sí sino a publicaciones previas.
Te recomendamos:
- Haz una atenta y completa lectura de lo que vas a resumir.
- Estudia la manera de decir lo mismo que has leído , con el mínimo de palabras. - Anota las ideas principales y las secundarias. Las principales no puedes dejar de ponerlas.
- El resumen no puede ser una simple copia de párrafos, sino que debe llevar una redacción propia.
- Redacta el resumen y luego léelo atentamente para corregir errores de redacción, repeticiones, ortografía, etc.